Como a la noche, ya te espero;
suelo esperar que caiga el sol
para que luego llegues tú,
casi siempre es así,
llega la noche, llegas tú,
nunca al revés,
la noche es nuestra.
En la noche está tu deseo por mí,
mi deseo por ti se enciende al llegar
la oscuridad y curiosamente
me siento más iluminada que de día.
En la oscuridad nos iluminamos,
juntamos tu deseo y el mío,
tu cuerpo y mi cuerpo se funden
hasta que no se sabe quien es quien,
al final tú, la noche y yo...
los tres somos uno.
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